El Taller Canario de Canción es una
propuesta musical que se formó en el año 1985, como
resultado de la unión como grupo de "música
popular canaria" de cuatro cantautores, que eran:
Andrés Molina, Rogelio Botanz, Pedro
Manuel Guerra y Marisa.
Todos ellos
habían tenido anteriormente su propia etapa en
solitario, cantando por diferentes escenarios de la
geografía insular.
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"En
un principio, simplemente, pensábamos
que era conveniente la colaboración entre todos,
pero ignorábamos hasta qué punto esa intuición
se convertiría, con el tiempo, en una necesidad. Ésto se vio reforzado por la excepcional acogida de la
gente
al oír nuestro primer trabajo como grupo". |
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Las canciones del Taller
(como abreviadamente se le conoce), fueron tomando forma
poco a poco, trabajando textos propios y poemas de otros.
A nivel musical, se conjuga la creación propia con la
tradicional o folklórica de las islas, tratando de crear
nuevas melodías y nuevas formas, partiendo del folklore.
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"Tratamos
de hacer una música
que conjugue el pasado
con lo que nos afecta de la cultura contemporánea
y la música de nuestros días." |
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La forma concreta de
conjugar lo nuevo con lo tradicional se ve reflejado en
la utilización de instrumentos más tradicionales, como
guitarra, mandolina, timple, acordeón, pito herreño,
tambores, etc., junto a otros tan actuales como guitarra
eléctrica, piano, bajo, sintetizadores, etc.
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"En
medio de una búsqueda permanente, hemos querido recoger
todos los tambores y demás instrumentos percutivos del
folklore canario.
El resultado es una peculiar sección de percusión,
similar, en su distribución, a la batería,
y a la que hemos llamado 'PERCUTERÍA"
o -como dice algún bromista-, 'batería popular'." |
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Así comienza la
preparación de su primer disco, que no vería la luz
hasta el año 1986. Pero en 1985 tienen su
primera
experiencia discográfica, ya que el Parlamento de
Canarias y el Centro de la Cultura Popular Canaria editan
un doble disco denominado "Nueva Canción
Canaria", donde agrupa a seis cantautores canarios,
cantando tres canciones cada uno. Además de los cuatro
miembros del Taller, encontramos en este disco las
canciones de los cantautores Alberto Cañete y José Luis
Calcines. Como colofón final, el segundo disco se cierra
con la canción "Endecha", una composición de
Pedro Manuel Guerra, que es la primera canción que el
Taller graba como grupo.
En 1986 se publica el
primer disco bajo el nombre de "Trapera". Antes
de esta grabación, Marisa deja el Taller, quedándose
formado hasta 1993 por Pedro Manuel Guerra, Andrés
Molina y Rogelio Botanz.
Así comienza la
andadura del Taller con muchísimas actuaciones a lo
largo y ancho de la geografía insular.
En 1988, tras la
publicación del segundo disco, "Identidad", el
Taller "salta el charco" y emprende una exitosa
gira por sudamérica, en países como Venezuela,
Nicaragua y Cuba. También tienen varias actuaciones en
Madrid y en País Vasco. En Canarias, actúan
prácticamente todos los fines de semana, en distintos
pueblos y localidades de las siete islas.
En 1989 se publica
"A por todas", su tercer disco, con la
colaboración especial de Silvio Rodríguez, quien canta
una canción de Pedro denominada "Encubrimiento de
América".

Taller con Silvio
Rodríguez
en la grabación de "Encubrimiento de América"
El siguiente disco fue
un recopilatorio bajo el título de "Los grandes
éxitos". A partir de aquí, comenzaría una nueva
etapa, con cambio, también, de casa discográfica. El
nuevo disco se llama "Rap/a/duras penas". Sin
perder las raíces, se atreven a llegar hasta el rap o a
canciones de corte pop. En este disco se encuentran
nuevas colaboraciones como las de Joaquín Sabina, Luis
Eduardo Aute, Luis Morera, Natxo de Felipe y Cecilia Todd.
Después de casi 10
años juntos, en 1993, Pedro Manuel Guerra decide dejar
el Taller. Éste se marcha a Madrid en busca de nuevas
metas y comienza una carrera en solitario, cantando sus
propias canciones. Ésta pérdida, que supone un duro
golpe para el grupo, se termina superando con la
publicación de "Y ahora... ¿Qué?" en el año
1994.
Por 1996, tanto Andrés
como Rogelio, deciden emprender también una carrera en
solitario, que les ha llevado a realizar actuaciones más
o menos periódicas en algunas ciudades españolas,
principalmente en Madrid.
En 1999 y cuando todo
apuntaba a que el Taller había desaparecido, se edita un
nuevo disco bajo el título de "Castillos de
arena". Además de ser definitivamente la despedida,
es un conjunto de 14 nuevas canciones con las que
disfrutar... sobre todo cuando ya nos habíamos hecho a
la idea de que jamás volveríamos a tener un nuevo
material discográfico como "Taller".
Por si todavía había
alguna duda, el Taller cierra definitivamente. Pero aquí
tenemos nuevas canciones que seguro nos ayudarán a pasar
el "cierre" de este Taller que ha contribuido
grandemente a la música canaria de los últimos 15
años... pero bueno... la vida sigue y tanto Pedro como
Rogelio y como Andrés, mantendrán abierto su Taller
personal por mucho tiempo.
La gran sorpresa surgió en el verano del 2001 que tuvimos la
oportunidad de presenciar por última vez juntos a los tres
componentes del Taller: Pedro Guerra, Andrés Molina y Rogelio Botanz,
en un concierto que se celebró en la localidad grancanaria de
Agüimes, como telón de fondo de la presentación en Canarias de la
Fundación Contamíname.org. Este concierto fue grabado y puede ser
que muy pronto salga a la venta en formato CD.
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